Cada rincón de tu cuerpo
Yo
que dejé
en
cada rincón de tu cuerpo
el
cuerpo mío,
también
mis pensamientos,
los
sueños y las tristezas,
yo
que escribí
tu
nombre
por
los destinos de mi vida
y
en tantos lugares lo encontré,
yo
que llené el vacío del silencio
gritando
mi amor por ti
a
los cuatro vientos,
yo
que hoy me deshago
de
vejez, de olvido
y
de silencios
sigo
abrazado a un tenue
recuerdo
de ti,
quizá
tu risa o acaso tu mirada,
y
cada mañana
para
darme ánimos para no morir
me
digo que algún día
despertaré
en tus sueños,
pero
yo que nunca pude
engañarme
a mí mismo,
sé
que desde que te fuiste
estoy
muerto.
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