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Mostrando entradas de marzo, 2019

Mi salvación en tu mirada

De cuántas tormentas me salvaron tus ojos con solo mirarme. Fueron muchos los tórridos deseos con los que aceleraste mi corazón. Los tormentosos aguaceros de emociones y besos nos cubrieron la piel como si el amor nunca fuera a pasar. Fuimos más que un refugio, fuimos un mundo donde habitamos los deseos del otro. Sin esperar nada a cambio me tomaste en tus brazos, me metiste en tu corazón y te fuiste conmigo en tus sentimientos a recorrer vida, a conocer el otro lado del universo, la ciudad de los gozos. No hubo tiempo para hablar de amor, porque lo estábamos haciendo día y noche, poema tras poema, viaje infinito hacia el otro. Cuántas tormentas de la vida que aún me queda, llevan mi salvación en tu mirada y cuántas historias y mundos vivirá ese que soy cuando me despierto y sigo entre tus sue ñ os. 

Ella vivió sus sueños conmigo

Ella vivió sus sueños conmigo, caminó tomada de mi mano en las tardes de verano, nos quisimos como adolescentes, nadamos con vigor cada día y desnudos nos tendimos al sol mientras nuestros cuerpos se enamoraban del otro. Hoy, el cielo esta azul en mi vida y sin embargo en las noches mientras contemplo el mar desde la distancia, no logro olvidar que a ella también la amo.

Si los recuerdos pudieran extraviarse

Si los recuerdos pudieran extraviarse en los afanes del día a día; si, mes a mes, la ausencia fuera más llevadera, que no se sintiera; si la tristeza se disolviera, que cada vez fuera menos; si hubiera un refugio para lo que queda de mí, pero la soledad de saber que no volveré a oír su voz, ni la veré corriendo por la playa regresando del mar y que nunca más su mirada será la otra orilla del universo, es lo único que me queda de todo lo suyo, que hace que mi corazón se pierda en la derrota de los sue ñ os, en la pérdida de la dicha, esperando siempre el prodigio final de liberarme de este nudo de tristezas que me ahogan, que me llevan a la muerte. Pero si oyera su voz desde el otro lado de la luna diciéndome: no me he ido. Si oyera su voz ...