Si los recuerdos pudieran extraviarse

Si los recuerdos
pudieran extraviarse
en los afanes del día a día;
si, mes a mes,
la ausencia fuera más llevadera,
que no se sintiera;
si la tristeza se disolviera,
que cada vez fuera menos;
si hubiera un refugio
para lo que queda de mí,
pero
la soledad
de saber que no volveré
a oír su voz,
ni la veré corriendo por la playa
regresando del mar
y que nunca más
su mirada será la otra orilla del universo,
es lo único
que me queda de todo lo suyo,
que hace que mi corazón
se pierda
en la derrota de los sueños,
en la pérdida de la dicha,
esperando siempre
el prodigio final
de liberarme
de este nudo de tristezas
que me ahogan,
que me llevan a la muerte.
Pero si oyera su voz
desde el otro lado de la luna
diciéndome: no me he ido.
Si oyera su voz ...

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