Si alguna vez, despúes de que me haya ido, te hiciera falta, búscame donde vivimos nuestros sueños: bajo los árboles, junto a los lagos, en medio del bosque y en mi poesía donde siempre te seguiré amando.
Tantos nombres. Tanto amor. Tantas miradas. Tantos te quieros. Tantos besos. Tantas palabras de amor. Tantas esperanzas. Tantas noches apasionadas. Tantas charlas y risas. Tanto esconderse. Tanto buscarse. Tanto viajar. Tanto aparentar. Tanta soledad. Tanto silencio. Tantas decepciones. Tantas veces volver a empezar. Tantas promesas. Tantas caricias. Tanto llanto. Tantos adioses. Tanta poesía. Tanta pasión. Tanto deseo. Tantas mujeres y pensar que nunca fuiste una de ellas. Tanto buscarte para nunca encontrarte.
Así como en la última hora de la tarde se pierde el sol en el horizonte y con él la luz, así en la última hora de la vida me he quedado sin ella, es decir, sin la luz enamorada que iluminaba mis sue ños.