La soledad





Días interminables,
silencios que agobian,
calles llenas de fantasmas,
cuartos vacíos,
libros que ya no me dicen nada.
Unos ojos arrasados por el dolor,
un hombre solitario
que me mira desde el espejo,
las horas parecen quietas,
la vida transcurre en cámara lenta,
nada tiene sentido,
he dejado de vivir,
no lloro ni río,
estoy inerte mientras la sangre
sigue circulando por las venas.
Miro por la ventana
a los pájaros atravesando el jardín
en el invierno y me pregunto
¿por qué la tristeza no sabe volar?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Esa mujer que soñaba conmigo

Verte una vez más

Serás acaso el día perfecto