Amor


Agotamos el deseo,
satisfacimos las carencias
saciamos la curiosidad
conquistamos la piel, el cuerpo y el alma.
Ya nada nos unía.
Nada nuevo sería de los dos.
Un doloroso vacío
se adueñó de los placeres.
Pero nuestra mente
se negó a irse, a olvidar.
A buscar un nuevo destino.
Estaba el amor,
el inexplicable amor.
Esa urgencia irremediable del otro.
Frente a los dos
un mar entero de posibilidades
y, sin embargo,
nos hacía falta el amor,
nuestro amor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Esa mujer que soñaba conmigo

Verte una vez más

Serás acaso el día perfecto