Una mujer de rojo


Ayer
una ráfaga de rojo
y una mujer
posando entre distraída y atenta,
sabedora de que la observo,
desataron los nudos
de la distancia.
Y despertaron en mí
la tempestad de un amor
que no muere,
que no vive.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Esa mujer que soñaba conmigo

Verte una vez más

Serás acaso el día perfecto