Sin ella
Al comienzo del invierno,
se
quedó sin
sus palabras
que
lo cobijaban,
sin
la vitalidad de su mirada
que
aceleraba el corazón,
sin la chispa divina de su risa
que
le desataba el nudo gordiano
de
la tristeza.
Más
allá de los
sueños
y días vividos,
ella voló
sin él
a otra vida.
a otra vida.
Al
borde de la tristeza
él
se refugió
de su ausencia
de su ausencia
en el silencio y la desolación.
A
finales del invierno
lo
encontraron sin amor
y sin vida
en
un poema que hablaba de ella.
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