Ese otro que habita en mí
Ahora
habita
en mí
ese
otro yo, el gocetas,
que
me quiere tanto,
que
si ella me habla o no,
si
me mira o no,
si
me quiere o no,
si
me olvida o no,
deja
que mi vida
siga
tomando el sol
de
ese cielo
de
días enteros
en
que nada
en
mí habla de ella.
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